Vamos a contar mentiras…tralará

Arrancamos este nuevo post con una puesta en escena de mi INFANCIA. Un caso tan veraz como la vida… Estoy convencida que muchos de vosotros habéis vivido en carnes propias algún pasaje similar.

Vamos a contar mentiras…tralará

Tendría yo poco más de 6 años… Casa familiar de la playa… Mis padres deciden que como ya sabíamos nadar y había terreno suficiente en casa, era el momento perfecto para hacer una piscina… ¡yujuuu! Menudo alegrón… Todavía recuerdo la sensación infantil de DISFRUTARLO POR ADELANTADO SIN DUDAR

Pues manos a la obra… Mis padres hablan con el contratista… Diseño de la piscina… Materiales… Dimensiones… Patatín y patatán… ¡voilá! Piscina cementada… corría el mes de mayo, si la memoria no me falla… El contratista que ya se marchaba, satisfecho con su obra y hace este último ruego en el umbral de la puerta… “Listo…dejamos que se seque bien el cemento un par de días y rematamos con el gresite… Importante que no le caiga agua durante este tiempo…”

Amanece al día siguiente con un calor de justicia… salgo a jugar al jardín tras zamparme una buena tostada con aceite y un cola-cao (lo recuerdo tan nítidamente porque me encantaba…) y allá que me encuentro a mi padre, manguera en mano,” refrescando la piscina…”

Inocencia

Mismo día por la tarde, salimos de nuevo al jardín y media piscina estaba descuajaringada…” ¿Qué ha pasado, papi…? … Pues no lo se hija mía… eso estamos comentando mamá y yo… Acabamos de llamar al contratista para que venga urgentemente y nos explique… No entendemos nada…”

Allá que llega el contratista con cara de preocupación mirando la piscina, cuál castillo de arena de playa medio derruido, pregunta barajando posibilidades “¿estáis seguros que no le ha caído ni una gota de agua…?

Allá que contesto yo, cargada con toda la INOCENCIA Y VERACIDAD propias de cuándo estamos aún SIN CONTAMINAR… ”yo vi a mi padre ayer echando mucha agua con la manguera ahí, sí…”

¡Madre del amor hermoso…el taco que acababa de montar sin saberlo…!

Sinceridad

A estas alturas seguro que habéis conectado con alguna secuencia similar de vuestro archivo mental… ¡que no hubiera dado yo, en aquel momento, por poner en práctica la técnica de “embrujada” y desaparecer de la faz de la tierra. La cara de mi padre lo dijo todo… sin decir nada… ósea el equivalente a “se te va a caer el pelo luego… hija mía”

Pues contra todo pronóstico, fijaos como prosiguió la secuencia… lo menos esperable ocurrió… El contratista comenzó a reír ante mi EXPONTÁNEO ARRANQUE DE SINCERIDAD… Mis padres no pudieron más que entregarse a la risa también y TODOS COMO NIÑOS RECONOCIMOS ABIERTAMENTE LOS HECHOS.

Mi padre reconoció que ante tanto calor le pareció correcto refrescar un poquito el cemento, tras haber observado algunas pequeñas grietas resecas en la mezcla… El contratista EMPATIZÓ rápidamente con mi padre y añadió: “tranquilo, no pasa nada,  esto lo arreglo yo rápidamente… lo que más me preocupaba era no encontrarle explicación… eso si hubiera sido un problema…”

Valentía

Esto atenúo bastante la riña posterior de mi padre, que se limitó a decirme “ayyy… que no te callas ni debajo de agua…” Yo comprendí, años más tarde, el berenjenal en el que metí a mis padres con ese arrebato de SINCERIDAD INFANTIL… Aunque muchos años después debo decir que me siento orgullosa de mí misma por mi VALENTÍA, no solo por haber contado la pura verdad, sino por haberme atrevido a burlar al MIEDO que suponía contradecir a la AUTORIDAD, ósea a mi padre.

 

Al hilo de esta historieta ¿cuántas veces nos contamos MENTIRAS Y NOS LAS CREEMOS…? Muuuuuchasss… Y no porque seamos mentirosos. Hay veces que nos metemos en nuestro bucle de MIEDO y sobre todo de PATRÓN DE COMPORTAMIENTO. Tenemos tan instaurado el HÁBITO que salta el PILOTO AUTOMÁTICO. Hay veces que somos más que conscientes y de lo único que se trata es de PONER EN PRÁCTICA OTRO PATRÓN DE COMPORTAMIENTO…Siii, hasta que vuelva a ser tan natural como el que teníamos.

 

INVERSIÓN DE PENSAMIENTO-PAUSA-INVERSIÓN DE COMPORTAMIENTO-RESULTADO DIFERENTE.

Repito lo mismo una y otra vez a toda persona que requiere mi acompañamiento en su PROCESO DE CAMBIO.

Creer en nuestra capacidad

¿Por qué cuándo hacemos un pedido online de comida a domicilio no se nos ocurre cuestionarnos, ni por un segundo que NUESTRO PEDIDO LLEGARÁ y en cambio cuando se trata de CREER EN NUESTRA CAPACIDAD DE CAMBIO NOS LLENAMOS DE DUDAS?

 La única diferencia es que en el pedido a domicilio ENTREGAMOS NUESTRA CONFIANZA A UN TERCERO y en el segundo caso NOS CUESTA DIOS Y AYUDA ABRIRNOS A CONFIAR EN NOSOTROS MISMOS.

Sigo repitiendo lo mismo… una y otra vez, a mí misma, la primera, A TODO SE APRENDE… EL ÚNICO REQUISITO ES QUERER HACERLO. 🧡