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Color y Calor

Un juego de palabras, de sensaciones, de percepciones ¿una sola percepción, común para todos, o tantas maneras de percibir como personas?

Dos nombres, sustantivos, que dan vida a dos conceptos muy ricos, tan distintos o tan afines, según se mire o se interprete, casi, casi iguales en grafía, a excepción de una vocal.

Ambos se perciben a través de los sentidos. En su percepción más somera, el color se ve a través de los ojos y el calor ¿Qué pasa con el calor? Vayamos por partes.

Color o Calor

Recordando con cariño al cantautor Pau Donés y al estribillo de una de sus canciones : “depende, todo depende…”

Cierto y verdad es, como dice el refrán, para gustos, colores ¡menos mal! ¿Os imagináis que aburrido sería el mundo si todos lo percibiéramos igual?..

Cuando hablo de colores siempre recuerdo la misma anécdota, extensible a diferentes personas y situaciones.

Todo depende del ojo que observa

Escenario: estás hablando con una amiga de que tienes ganas de renovar un poco tu casa y estás pensando en pintar las paredes de otro color. Le cuentas que estás dudando entre el blanco roto y el hueso. Tu amiga se queda callada y a continuación te pregunta: “¿con blanco roto te refieres al blanco cáscara de huevo, verdad?. Tú te quedas pensativa y contestas:”bueno, no es lo mismo, quizás el blanco roto tiene un poquito más de mezcla con marrón que con negro”… Conclusión: de un mismo tono hay una extensa gama de subtonos, sino buscad, buscad…¡os vais a divertir eligiendo! Todo depende del ojo que observa… yo misma he experimentado un antes y un después de mi operación de vista cansada. Observo maravillada los colores de esto y de aquello, parece que han ganado en belleza, en definición, en viveza, y realmente ¡así ha sido para mí!

Juntos el ojo humano y el cerebro traducen la luz en color. Los receptores lumínicos en el interior del ojo transmiten mensajes al cerebro y es este, a través del recuerdo, el que genera las sensaciones familiares del color ¡Menudo milagro!

Hace mucho que Newton observó que el color no es inherente a los objetos. En realidad, la superficie de un objeto refleja algunos colores y absorbe todos los restantes. Nosotros percibimos únicamente los colores reflejados ¡fascinante juego de luces!

Lo mejor o lo peor de cada percepción

Vamos a ocuparnos unas líneas ahora del órgano más extenso de nuestro cuerpo ¡claro que sí, la piel! La piel como órgano receptor del calor, calor que también se vive, según la persona y las circunstancias, de manera absolutamente diferente… ¡te lo digo yo que estoy en plena premenopausia y paso del pay-pay a la manta, en menos que canta un gallo!

Volvamos a como percibimos el calor a través de la piel, interesante y complejo. El encargado, en primera instancia, de regular la temperatura corporal, es el hipotálamo, que  lleva a cabo su función mediante unas células nerviosas especificas llamadas termorreceptores. Aunque lo sepa en teoría no salgo de mi asombro ¿no os parece milagrosa la capacidad de respuesta y coordinación entre nuestros órganos, para ofrecernos la mejor de las opciones? Vuelvo a hacer hincapié en el como lo vivimos, en  la subjetividad está el meollo de la cuestión. Así lo veo-así lo siento-así lo vivo. No hablo de autoengaño, hablo de que siempre podemos quedarnos con lo mejor o lo peor de cada percepción.

La aventura de autodescubrimiento

Pasemos a un poco de acción después de bastantes palabras de teoría. Si te apetece probar algo nuevo y experimentar ¡allá vamos!

Te propongo  un ejercicio  bastante  curioso y fácil a la vez, se trata de ser un poco niños otra vez, o mejor dicho, practicar mucho para no dejar de serlo. Durante las sesiones Balance-in en las que acompaño  a muchas personas en su aventura de autodescubrimiento, a través de distintas técnicas, hay una parte en especial, en la que elegimos entre la persona y yo, un escenario desde el que esa persona comienza a interactuar con sus propias emociones a través de los sentidos… y dice así  “¿si tuvieras que ponerle un color a tus sentimientos en este momento, que color elegirías?”… demos un pasito más y afinemos a nivel kinéstesico, es decir como siento la posición de mi cuerpo y como soy capaz describir las sensaciones que me transmite,  y formularíamos una pregunta así como “… si tuvieras que poner una temperatura a la emoción que experimentas en este momento ¿cuál sería..?”

Llegados a este punto, parece ser, que calor y color tienen bastantes más similitudes que diferencias, sea como fuere, y a elección de cada cuál, no cabe duda de que ambas contribuyen a hacer más bonito nuestro mundo desde el fascinante imperio de los sentidos.

Y seguimos avanzando, mi querido lector. Otro delicioso rato compartido contigo. Gracias ?