la música amansa a las fieras

Música, en cualquiera de sus modalidades, tan sólo unas notas..que en un orden determinado producen una MELODÍA, con letra o  sin ella… la música es para mí,  la banda sonora de la vida… Posiblemente una de las más ancestrales FORMAS DE COMUNICACIÓN entre la humanidad, capaz de unir a la gente más dispar en una DANZA común, de expresión, de recuerdos… capaz de cambiar en un instante nuestros RITMOS FISIOLÓGICOS, alterar nuestro ESTADO EMOCIONAL, aportando paz a nuestro espíritu… definitivamente elijo vivir con música.

La música amansa a las fieras

Desde tiempos remotos el hombre ha coexistido con ella, prueba de ello son instrumentos como los tambores ,los timbales o la lira de la antigua mesopotamia, cuya antigüedad se remonta a… 4000 años A.C… Desde que el mundo es mundo hemos coexistido y evolucionado con la música. BAILAR en grupo conlleva, automáticamente, un sentimiento de PERTENENCIA a la tribu y unión con nuestros congéneres.

En cuanto oímos música, seamos conscientes o no, comenzamos a segregar sustancias del bienestar en el cerebro, lo mismo que nos ocurre ante un buen plato de comida o una copa de buen vino. Las llamadas DOPAMINAS inundan nuestros circuitos cerebrales y nos hacen sentir estupendamente bien.

Hay un refrán en relación a la música que me encanta y con el que no puedo estar más de acuerdo. Seguro que habéis oído la célebre expresión “la música amansa a las fieras..”, mítico  refrán que rinde honores al músico y poeta griego  Orfeo, de quién se dice que tocaba instrumentos musicales con tal destreza y delicadeza que era capaz de cambiar, en un abrir y cerrar de ojos, los COMPORTAMIENTOS más agresivos.

Maneras de percibir

No se si Orfeo practicaba la MUSICOTERAPIA sólo para amansar a animales o también hacía lo propio para dulcificar ánimos humanos. Aunque ni mucho menos soy Orfeo, he puesto en práctica la técnica yendo en el coche con mis dos hijos, cuando eran más pequeños, y es “mano de santo”. Ante el acecho de una posible disputa entre los dos, música de la buena a toda pastilla, y al segundo y medio todos cantando tan ricamente.

Si te gusta la música, como a mí, te propongo que escuches con antención, cualquier pieza o canción que te inspire… cuándo termines, desmenuza el por qué escogiste esa y no otra… seguro que descubres muchos más factores involucrados de los que inicialmente podrías pensar… Intenta llegar EMOCIONALMENTE con  esa canción a tus profundidades, intenta escribir, aunque sean palabras sueltas, que te sugiere… quizás, te des cuenta que, en ocasiones, una simple melodía o conjunto de notas musicales son suficientes para poner en marcha MEMORIAS y maneras de PERCIBIR que ni sabías que existían.

Sentimientos y Emociones

La música hace brotar SENTIMIENTOS Y EMOCIONES, es poesía sin palabras, cada nota encierra una cadencia, un sonido perfecto en un tempo perfecto. La sensibilidad para degustar la música se aprende, con la práctica, se nace músico pero se puede aprender a ser AMANTE DE LA MÚSICA.

La música está muy presente en mi vida, cuando medito entre sartenes y cazos, cuando me voy a la ducha, cuando quiero quedarme un rato con los ojos cerrados y deleitar mis sentidos con una melodía a tono con mi ESTADO DE ÁNIMO.

La música es consustancial al ser humano, cierto y verdad  es que el APRENDIZAJE OBSERVACIONAL también hace su trabajo… crecí con el antiguo tocadiscos enchufado día sí, día también. Desde siempre me gustó CANTAR Y BAILAR. Recuerdo con verdadero cariño a mi profesora de música, las horas practicando con la flauta, poniéndole la cabeza como un bombo a mi madre, que de vez en cuándo protestaba: ”que intensa eres para todo, hija mía, cuando se te mete algo entre ceja y ceja aprender algo, sigues… y sigues y sigues hasta que acabas saliéndote con la tuya…”

Ser y Sentir

Gracias a todo mi entorno próximo por favorecer ese contacto casi constante con el ARTE de cantar bailar, escuchar buena música e incluso atreverme a componer alguna que otra cancioncilla a mis niños cuándo eran pequeños, los cogía en brazos y bailaba con ellos, esas caritas desde muy bebés de sorpresa, esas carcajadas al ritmo de la música… como cuándo te montas en la montaña rusa y sientes esas cosquillas en el estómago, a caballo entre miedo y disfrute… cosquillas o mariposas que también asociamos a los  preludios del enamoramiento, esos momentos cuándo parece que no nos cabe el corazón en el pecho de tanto sentir… eso es para mí la música, pura exaltación de los sentimientos a flor de piel.

Excelente musicoterapia en la que podemos SER Y SENTIR plenamente sin pensar. ?