Cuantas vueltas y revueltas

Estos son los preliminares, mis queridos amigos, del post de esta semana, impregnado de mar, no se muy bien por qué, no importa… Me acabo de sentar delante de mi portátil y simplemente dejo que mis dedos se deslicen en las teclas.

Cuantas vueltas y revueltas…

Dejo que fluyan a su ser mis emociones, sin pensar, muy al contrario, vaciando mi mente. Cada vez que me pongo a escribir tengo la misma sensación que cuando cierro los ojos para llegar a mi esencia más pura, esa que llamamos meditación. Todo cuanto plasmo en este espacio de mi blog cada semana, proviene exclusivamente de experiencias de cada día, esas a través de las cuáles voy hilando mi auténtica identidad cada día un poquito más, esa identidad que no tiene rostro ni cuerpo, esa que permanece siempre estable, pase lo que pase en el mundo exterior, esa que como el mástil de un barco está ahí siempre, vigía sin descanso, sostén infalible.

La vida va y viene… los vientos que ayer soplaban favorables y nos dejaron por un rato sentarnos en la cubierta del barco y disfrutar de una navegada dulce y tranquila, nos piden HOY tomar de nuevo el timón de nuestra confianza y avanzar sin hoja de ruta otro rato de la travesía, sin saber hacia dónde vamos, pero con una fe inquebrantable en que avistaremos tierra cuándo sea el momento adecuado.

Siempre preparados para un nuevo aprendizaje

Siempre preparados para un nuevo aprendizaje, siempre preparados para un nuevo “repaso de las lecciones aprendidas”. Como ese día que se disfruta a bordo de un velero, con el punto justo de viento para navegar a vela, con tranquilidad, sabiendo que el viento nos desliza suavemente, sin sobresaltos. Y cuando menos te lo esperas, el día soleado se vuelve nublado, lo que parecía el paraíso se vuelve incertidumbre y miedo, CUANTAS VUELTAS Y REVUELTAS… ¡con lo a gusto que estaba yo ahora ¿es que siempre tiene que pasar algo? Que no cunda el pánico, queridos míos. El mar se vuelve bravo, el viento arrecia, nuestra nave brinca sobre las olas… todo es pasajero… es la vida manifestándose de nuevo, se nos invita a vivir la travesía y podemos hacerlo de dos maneras: con entrega y valentía, ojo avizor para salir airosos y reforzados, entonando con viva e ilusionante voz ¡tierra a la vista!, o  entrar con miedo en el camarote de nuestro espacio conocido y taparnos los ojos para asegurarnos de no poder ver de ninguna de las maneras la costa cuando aparezca.

Vive tu propia travesía 

¡CUANTAS VUELTAS Y REVUELTAS tiene la vida! Versiones de la misma experiencia hay tantas como personas… no te quiero convencer de nada ¿habrá algo más bonito que ser cada uno como es? Vive tu propia travesía, disfruta del sol o cobíjate, si te gusta el agua báñate, si no te gusta bañarte no te bañes, pero sobre todo permítete dar las vueltas y las revueltas que tu alma te pida para cada lección. Está bien para ti lo que elijas, es correcto arribar a puerto cada vez que así lo quieras y también está bien hacer la travesía sin detenerte, ¡porque así te da la gana hacerlo!

Desde mis innumerables “travesías”, te puedo asegurar, que si te mantienes esperanzado y bien anclado en tu propia valía, verás de nuevo brillar el sol desde la cubierta de tu barco, reforzado, más cerca cada día del autoconocimiento y del despertar. Cuántas veces después de vivir una experiencia poco agradable y tomando la perspectiva que nos da alejarnos de la emoción que llevaba aparejada esa experiencia hemos dicho: ”¡uff, que mal lo pasé en aquel momento!… y pensar que la vida nos ponía por delante de nuevo la experiencia, como un regalo, para que pudiéramos elegir, salir de las programaciones del pasado y reescribir AHORA desde el nuevo conocimiento, distanciados del sufrimiento, neutralizando el sentir, un nuevo guión, un nuevo puerto al que arribar ¡CUANTAS VUELTAS Y REVUELTAS!

Somos libres de viajar donde queramos

Se nos regala un barco a cada uno de nosotros cuando nacemos, un barco con todos los extras que puedas imaginar y desear, somos libres de viajar donde queramos, incluso de mantener nuestro barco permanentemente en puerto. Sea como fuere, SIEMPRE ELIGE y sé consciente ¡Que cada nuevo viaje sea un nuevo comienzo! Mientras más ligeros de equipaje  vayamos al embarcar, más y mejor podremos disfrutar ¿preparado para hacerte a la mar? Te deseo una buena travesía impregnada de MUCHO SENTIR Y POCO PENSAR.

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